Bueno, realmente no todos lo llaman así, hay quien dice que no es más que otra etiqueta de marketing más, otros que una manera de perder el tiempo, una maquinación de la CIA para controlarnos...
A mi simplemente me fascina. Si la infancia es la época más feliz de nuestra vida y en ella inventamos mundos, tenemos amigos invisibles, creamos idiomas desconocidos, nos teletrasportarnos a cualquier lugar solamente metiéndonos en un armario... todo eso y más nos lo permite hoy en dia internet, esa red 2.0. de la que tanto se habla. Lo más importante para mi en este mundo digital es la actitud, no las herramientas. El 2.0. es un estado de ánimo.
Internet ha ido escalando a través de la pirámide de Maslow: de las necesidades más básicas, de "consumir" (sea lo que sea) , a la autorrealización. Da igual que sea un blog, una red social, cualquier programa de nanoblogging o "speakers corner" de Hyde Park, en Londres. Lo importante es que cualquiera que tenga algo que decir tiene un canal para hacerlo.
A mi simplemente me fascina. Si la infancia es la época más feliz de nuestra vida y en ella inventamos mundos, tenemos amigos invisibles, creamos idiomas desconocidos, nos teletrasportarnos a cualquier lugar solamente metiéndonos en un armario... todo eso y más nos lo permite hoy en dia internet, esa red 2.0. de la que tanto se habla. Lo más importante para mi en este mundo digital es la actitud, no las herramientas. El 2.0. es un estado de ánimo.
Internet ha ido escalando a través de la pirámide de Maslow: de las necesidades más básicas, de "consumir" (sea lo que sea) , a la autorrealización. Da igual que sea un blog, una red social, cualquier programa de nanoblogging o "speakers corner" de Hyde Park, en Londres. Lo importante es que cualquiera que tenga algo que decir tiene un canal para hacerlo.
Los monólogos, incluidos el de Paquirrin, han pasado de moda. Estamos en la edad del diálogo. y no hay marcha atrás. No nos importa que las empresas estén en las redes sociales, pero que estén dispuestas a escuchar. La web del siglo XXI no es ni quiere ser un canal más de comunicación. Es la conversación. Y el que no esté dispuesto a escuchar, el que no quiera dar algo y recibir mucho, ese puede que no se sienta cómodo.
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